Con igualdad de oportunidades, igualdad de trato, igualdad de reconocimiento, igualdad de responsabilidades.
Cada persona es única, diferente al resto porque cada uno tenemos nuestra historia, nuestra forma de ser y nuestra forma de interpretar la realidad y responder a ella.
Libres para elegir el camino que queremos seguir.
Libres para poder caminar por el campo, por las calles, sin miedo a sufrir una agresión
Libres para decir NO y que sea respetado.
Si miramos atrás, se han conseguido hitos muy importantes.
Podemos elegir quedarnos en casa cuidando de los niños
en el papel tradicional
Podemos elegir trabajar fuera de casa en profesiones que tradicionalmente han desempeñado las mujeres.
como nos recuerdan los modelos de Nancy de los años 70
Y también podemos optar por profesiones que estaban mayoritariamente desempeñadas por hombres
Podemos ser cirujanas, científicas,...
En el deporte también vamos tomando posiciones.
En el cuidado de los hijos también se ha avanzado compartiendo esta tarea padres y madres cada vez de una forma más igualitaria.
Pero el camino sigue, debemos continuar, sin dejar de mirar al horizonte.
Un horizonte donde ser hombre o mujer no tenga ninguna relevancia para llegar a un puesto directivo, para desempeñar cualquier papel en la sociedad.
Es un camino que lideramos las mujeres, pero que tenemos que hacer hombres y mujeres juntos.




